domingo, 1 de julio de 2018

Alcalde y Concejo aprobaron Modificación 18 sin considerar los perjuicios que provocaría a los propietarios de toda Ñuñoa, ni evaluar las observaciones del Consejo de la Sociedad Civil de Ñuñoa.


Alcalde y Concejo aprobaron Modificación 18 el viernes 29 de junio de 2018 sin considerar los perjuicios que provocaría a los propietarios de toda Ñuñoa, ni evaluar las observaciones de la comisión del Consejo de la Sociedad Civil de Ñuñoa. 
Si no se apuran en aprobar, se me 
terminará cayendo esta piel de oveja.

Todo ha resultado extrañamente irregular en esta modificación, contando para ello con los votos del Alcalde y los Concejales de todos los sectores políticos, salvo una abstención. Extrañamente Alcalde y Concejales no consideraron ni aceptaron ninguna de las observaciones de la comisión del Consejo de la Sociedad Civil de Ñuñoa, instancia donde la voz de los propietarios de Ñuñoa suena con fuerza, ya que todos ellos viven en la comuna.

Pareciera que, entre tanta demolición y perforación, volvimos a la época en que exiguos beneficios a un sector de la comuna justificaron el perjuicio de otros, maximizando o intentando maximizar los beneficios de la industria inmobiliaria que depreda la tan mentada calidad de vida de esta comuna.  

Diez años después, se repite el trabajo poco serio realizado por la SEREMI y el Municipio, Alcalde y Concejales en la modificación del 2007, donde se perjudicó seriamente a los propietarios de Ñuñoa, permitiendo el asedio incontrolable de agentes inmobiliarios que verdaderamente han torturado durante años a los vecinos de Ñuñoa, arrinconándolos en casas islas y entre guetos verticales.

Lo anterior no es de extrañar, es más, se presenta como el oculto objetivo que siempre se ha tenido. En esta modificación el Municipio permitió actuar con total libertad a los mismos funcionarios Municipales, en connivencia con los de la SEREMI verdaderamente enquistados, que generaron el nefasto plan regulador del año 2007 y que ha convertido a Ñuñoa en un Frankenstein urbanístico. Se les permitió actuar a estos cuestionados funcionarios, sin aprovechar lo que parecía ser una contraparte externa al Municipio, sin equilibrar las ideas expropiatorias y de expulsión de vecinos que nefastamente parecen orientar a los profesionales de la construcción del Municipio. Tal triste escenario ha implicado el abandono e indefensión de los intereses de los propietarios avecindados en Ñuñoa hace décadas.

Las razones, para el supuesto apuro que esgrimen algunos, están relacionadas con la necesidad de hacer esta modificación de plan regulador antes que las nuevas normas de participación ciudadana empiecen a regir a partir de agosto próximo. Es decir, apuremos, para eludir el cumplimiento de esa norma pensada precisamente para que no se realicen actuaciones como estas.  Esas son las tinterilladas que tienen a Ñuñoa sumida en la desconfianza.

Actuando de esta manera desleal con la Institucionalidad Democrática Chilena, ¿en qué se pretende diferenciar el Municipio, Alcalde y Concejales de la actitud de inmobiliarias poco serias que han ingresado solicitudes de permisos de edificación o de anteproyectos en muy malas condiciones, solo para cumplir con un trámite administrativo de fecha para poder acogerse días antes a una norma que pensaban que les resultaba beneficiosa, y que, aceptadas por la DOM, han provocado el reclamo de la ciudadanía en tribunales?.

¿Quién responderá por los desaguisados que se generen por esta nueva norma elaborada entre gallos y medianoche y a puertas cerradas?

Hasta el momento, el único responsable de los perjuicios y angustias generadas a los propietarios de Ñuñoa, tanto a propietarios como a inmobiliarias, ha sido el propio Municipio al aprobar el año 2007 un plan regulador nefasto. Difícilmente se puede pretender que el 2018, actuando contra el tiempo y en una modificación que contempla todo el territorio comunal, se logre a la rápida corregir todos los aspectos mal concebidos el 2007.

Las autoridades del Municipio y de la SEREMI debieran comprender que la certeza jurídica también es anhelada por los propietarios de Ñuñoa, que quieren tranquilidad en la posesión de sus bienes horizontales, así como por las inmobiliarias para poder concretar sus proyectos, eso sí, cumpliendo las normas. ¿Qué certeza jurídica puede existir en Ñuñoa si en octubre recién se cumplirá un año desde que rige la nueva normativa para el sector norte de Ñuñoa y ahora se le afectará con esta nueva modificación?

Aparentemente se ha olvidado que la verdadera certeza jurídica se consigue cuando existe un ambiente de confianza y respeto entre los distintos actores y no se aplica sólo la ley de la selva. La confianza sólo se logra cuando se respetan tanto las normas jurídicas, como las normas éticas y normas sociales.

El plazo de agosto al que tanto dicen temer, no justifica de modo alguno que no entreguen la información completa y debidamente comparada, dada la envergadura del cambio que se pretende hacer; la propuesta de Modificación al Plan Regulador está al debe con las normas jurídicas y se aleja considerablemente de la lealtad y la debida transparencia. Si bien todavía no se detectan delitos en el actuar, si se pueden apreciar faltas administrativas.

El buen actuar de un Municipio Democrático se debe basar en la lealtad y la transparencia, parte de la transparencia es decir la verdad y aportar los antecedentes completos a las instancias correspondientes.

El Concejo de la Sociedad Civil de Ñuñoa se dio cuenta que, entre confusos textos, plano general y las muchas zonas graficadas, se intentaba ocultar que esta modificación operaría contra los vecinos que representa. La nueva Ordenanza disminuye, en ciertas zonas, los distanciamientos que han sido proporcionales a la altura de edificación, pone término a la restricción de construir edificaciones sobre 3 pisos enfrentando a calles de 12 o menos metros y, tanto en las mismas como en otras zonas, se han reducido los antejardines de 8 a 5 metros; todas circunstancias que afectan aspectos incluso de salubridad de los vecinos, representados en conceptos urbanísticos evidentes de asoleamiento, ventilación, privacidad y sobretodo de seguridad y que esto, adicionalmente, afecta a toda la comuna. Todos sabemos que meses atrás ya se detectaron casos de tuberculosis en Ñuñoa.

Así difícilmente se construye confianzas y malamente se podrá, con esta supuesta modificación que en realidad implica un cambio completo al plan regulador comunal, construir la certeza jurídica que todos necesitamos en Ñuñoa.

Con una falta de lealtad sin precedente, a altas horas de la noche del miércoles 27 se liberaron electrónicamente algunos antecedentes para que el COSOC los pudiera revisar y, aproximadamente, a las 3:00 A.M. del jueves 28 (a las tres de la mañana), sin aviso previo ni posterior, se complementaron con otros documentos, sin nunca entregar el análisis comparado de los cambios que se estaba proponiendo hacer a las diferentes zonas de la comuna.

En consideración a que los Concejales ya estaban citados para conocer de la Modificación N° 18 el viernes 29 a primera hora de la mañana, la comisión del COSOC hizo una revisión en el tiempo disponible con la pobre información entregada y detectó serios problemas, con las implicancias indicadas precedentemente.

Las observaciones realizadas por el COSOC se originan en una comisión que sesionó desde las 17:00 y hasta aproximadamente las 22:45 hrs. del jueves 28, nutrida también por las observaciones y comentarios enviados por distintas organizaciones y juntas de vecinos. A pesar del breve plazo de revisión, el informe contiene 23 observaciones relevantes, que evidentemente no cubren el 100% de la comuna pero que, con las escasas 21 horas de antelación y la precariedad de la información entregada, sin dudas constituían un documento que debía ser considerado por el Alcalde y los Concejales en la sesión del día 29 de junio, al menos para evitar los errores y horrores que implica que se continúe adelante con esta Modificación, al menos en la forma que se encuentra propuesta. Copia de dicho informe se encuentra en el siguiente enlace:


Frustración y desazón provocó entre todos los líderes de las agrupaciones sociales de Ñuñoa que su opinión y solicitudes no fueran ni siquiera escuchadas por el Alcalde y su Concejo.

Así es como, en esta ocasión, la Modificación al PRC parece no solo ser un lobo con disfraz de oveja, sino que también debemos advertir, a los ñuñoínos cercados en su propia comuna, “Timeo Danaos et dona ferentes”.

El seguir con la Modificación en su forma actual no tendrá otro destino que su fracaso y ya sabemos quienes han pagado los costos por esos fracasos Municipales, lamentablemente.